AUGUST
LANDMESSER (1910–1944) fue un trabajador alemán de la empresa Blohm+Voss localizada
en el astillero de Hamburgo, presumiblemente fallecido en combate y declarado muerto
oficialmente en 1949. Es conocido por ser un opositor pasivo hacia el régimen de
la Alemania Nazi, y principalmente por aparecer en una fotografía en la que todos,
excepto él, saludan a Adolf Hitler durante la botadura de un buque de la marina
alemana que congregó a una multitud de personas en Hamburgo.
August Landmesser
Se
había unido al NSDAP (Partido Nazi) en 1931, aparentemente con la esperanza de que
su afiliación le ayudase a conseguir un empleo pero fue expulsado en 1935 por haberse
casado con una mujer judía, Irma Eckler. La pareja tuvo dos hijas, Ingrid e Irene.
Fue por ello que lo encarcelaron desde 1938 por Rassenschande ("deshonra de
la raza").
Irma Eckler
Muy
poco se sabe de la esposa Irma Eckler, pero se cree que fue detenida por la Gestapo
y metida en la prisión de Hamburgo y de sus hijas (Ingrid e Irene) quienes también
estuvieron prisioneras y fueron posteriormente separadas.
A
Ingrid se le permitió vivir con su abuela materna, mientras que Irene fue llevada
a un orfanato y más tarde adoptada por una familia.
Una
vez que Landmesser salió de prisión en 1941 fue enviado a combatir a la guerra y
allí se le dio por desaparecido y fue declarado como fallecido ante la ley.
Por
una coincidencia en 1991 su hija Irene descubrió la fotografía en un periódico antiguo
y escribió la historia de su familia en 1996 para revelar al mundo la desgarradora
historia de su padre y su madre y de cómo fueron separados por el régimen nazi.
La
foto se encuentra expuesta en el centro de documentación "Topografía del Terror"
ubicado donde, hasta 1945, se encontraban las centrales de la Gestapo, las SS y
la Reichssicherheitshauptamt (RSHA, departamento encargado de la seguridad del
estado) en la antigua calle Prinz Albrecht 8 de Berlín. La fotografía data de 1936,
etapa del auge nacional-socialista.
La
exposición la exhibe como una muestra del coraje individual y la objeción de conciencia.
Cuenta la
gente de Nayarit (México) -lugar donde se ubica el conocido 'Muelle de San Blas'-
que hace aproximadamente unas seis décadas, una mujer joven, de cerca de 18 años
de edad, vivía a las orillas del muelle trabajando en uno de los restaurantes para
los marineros ubicado en dicho lugar. Un día llegó a Nayarit un marinero extranjero,
de unos 20 años de edad, que comenzó a trabajar en uno de los embarques de atún
y salmón del muelle. Este marinero conoció a la joven, y los dos, durante un tiempo,
mientras él permanecía trabajando en Nayarit, vivieron un intenso romance, antes
de que tuviera que zarpar rumbo al norte de las aguas del Océano Pacífico.
El marinero
prometió a la joven que regresaría y se casaría con ella. Ella, bañada en lágrimas,
le juró por la inmensidad del mar que le esperaría para tal hecho, ya que aquel
marinero extranjero era su primer y único amor. Cada domingo, día en el que regresaban
los barcos, acudía al muelle de San Blas a esperarlo…
Pero su espera comenzó a ser
eterna, ya que ningún barco le devolvía a su amor. Pasaron muchos años, y aquella
mujer aguardaba muchas tardes en el muelle a aquel marinero que le había enamorado
locamente y prometido regresar para casarse con ella. Pero esas largas esperas resultaron
baldías, ya que la tristeza, la desesperación, la nostalgia y la inmensa soledad
la fueron atrapando hasta el punto de hacerla enloquecer… Tanto fue así, que comenzó
a acudir al muelle vestida de novia, con un ramo de flores en las manos, para esperar
a su amado. Mucha gente la veía y le impresionaba verla de aquella manera. Muchos
la ignoraban, pero no faltó el atrevido que le preguntó el porqué de vestirse de
novia. Ella respondía siempre lo mismo: "Mi amado llega mañana al muelle. Yo
le prometí que le esperaría. Que le esperaría con este vestido, así me reconocerá"...
Y así fue
como, a partir de entonces, cada domingo se podía ver a aquella mujer en el muelle
de San Blas. Una mujer que, con el paso de los años, comenzó a teñir su pelo de
canas, su piel se curtió y arrugó por las largas horas al sol... Y así fue como
ella comenzó a envejecer ahí, junto al mar, y la gente la comenzó a llamar 'La loca
del muelle de San Blas'.
Un día, las
gentes de Nayarit, al verla llorar sola junto al muelle, pensaron que lo mejor sería
que estuviera en un hospital para enfermos mentales. Un lugar para que pudiera mitigar
-en parte- su dolor por intentar terminar con esa locura... Y así fue como una tarde
de abril, varias personas con trajes de médico llegaron al muelle para trasladarla
a un sanatorio mental. Ella no lo permitió, alegando que ya pertenecía al mar, que
su cuerpo y su alma estaban enraizados con el líquido elemento, y que nunca se separaría
de ese lugar, porque era ahí donde llegaría su amor para buscarla y casarse con
ella. "Nunca me cansaré de esperarlo", repetía a quién le preguntaba.
Dicen que
su casa, que se encontraba por encima de unas enormes rocas, junto al muelle, estaba
inundada de fotografías de aquel marinero desaparecido, conservando también parte
de su vestimenta de novia, una Biblia, un rosario y todo lo necesario para la boda
que soñó junto a aquel amor que la trastornó.
Nunca se supo
si el marinero la abandonó realmente o murió en uno de los viajes que hizo a través
del mar. Nadie sabe si 'La loca del muelle de San Blas' tenía familia, amigos o
alguna persona que se hiciera cargo de ella. Nunca nadie supo tampoco como se llamaba...
Hasta el miércoles 16 de septiembre de 2012, día en el que lo que parecía una leyenda
se convertía en realidad. Ese día moría 'La loca del muelle de San Blas'.
Rebeca Méndez Jiménez
Su nombre era Rebeca Méndez Jiménez. Tenía 63 años. Toda
esta historia tuvo su punto de partida nada menos que un 13 de octubre de 1971 en
'El Borrego', la playa del muelle de San Blas. Rebeca y Manuel -así se llamaba el
marinero- tendrían que haberse casado sólo tres días después.
Su triste
historia de amor inspiró a la banda mexicana de pop Maná para crear -en 1998- el
tema 'En el muelle de San Blas'... Dicen los que la conocieron que Rebeca fue consciente
en todo momento de que la canción estaba inspirada en su vida. Rebeca se ganaba
la vida barriendo las calles de Nayarit y pidiendo limosna a los turistas que llegaban
al muelle.
Dicen que, a cada persona que le daba algunas monedas,
le decía siempre lo mismo: "Mañana va a llegar. Mi novio llegará al muelle
y nos vamos a casar”. Mucha gente no entendía que quería decir con eso y solía ignorarla,
pero otros le preguntaban a que se refería. Ella les contaba la historia y confesaba
que había olvidado hasta su propio nombre, pero que había algo que nunca olvidaría,
algo que repetía constantemente: “Voy a esperar a mi amado hasta que llegue. Voy
a cumplir la promesa que nos hicimos aquí, en el Muelle de San Blas”.
Algunos católicos
piensan que el consumo de cerveza y otras bebidas alcohólicas es “pecado”. Sin embargo,
la Iglesia no le ve problema al consumo moderado de alcohol siempre y cuando esto
se haga con responsabilidad. Debemos recordar que la Iglesia tiene un rito
en latín para bendecir la cerveza y, cómo no, también tenemos a San Arnulfo de Metz,
Santo Patrón de los cerveceros. Hoy hablaremos acerca de la vida de este Santo.
Arnulfo nació en Austria en el año 580 en tiempos en el que este país era muy famoso por elaborar
cerveza de excelente calidad. Desde pequeño se sintió llamado a servir a Dios, es
por eso que entró a un monasterio benedictino siendo muy joven. Posteriormente fue
nombrado Abad y finalmente obispo de Metz en Francia a los 32 años.
Siendo obispo
de Metz, llegó a dicha región una peste terrible que contaminó el agua y mucha gente
enfermaba y moría por consumirla. Por esta razón Arnulfo animaba a sus fieles
a dejar de consumir ese agua contaminada y en su lugar bebieran cerveza. Hoy sabemos
que al cocer el agua para la fabricación de la cerveza, esta queda libre de los
gérmenes que producía la enfermedad.
En
el año 627, Arnulfo se retiró a un monasterio cerca de Remiremont, Francia,
donde murió y fue enterrado en 640. Al año siguiente, los ciudadanos de Metz pidieron
que su cuerpo fuera exhumado y llevado a la ciudad de Metz para enterrarlo en su
Iglesia local. Mientras llevaban el cuerpo de Arnulfo de regreso a Metz, varios
fieles se sintieron agotados y pararon en una taberna para comprar cerveza. Al entrar,
descubrieron con tristeza que sólo quedaba un tarro así que tuvieron que compartirlo.
Sorprendentemente el tarro nunca se terminó y toda la gente pudo beber cerveza hasta
satisfacer su sed. El milagro fue atribuido a Arnulfo y es la razón por la que
la Iglesia lo considera el Santo Patrono de los Cerveceros.
Hoy
en día es venerado como Santo en la Iglesia Católica y en la Iglesia Ortodoxa y
su fiesta es el 18 de julio.
El popular tema de la banda británica Queen "Bohemian
Rhapsody" compuesta por Freddy Mercury, cumple hoy 40 años desde su publicación
en el disco "A Night at the Opera", el 31 de octubre de 1975.
La grabación de la pieza se desarrolló en seis estudios
y tensó al máximo la tecnología disponible en la década de 1970.
La canción se grabó en tres semanas, empezando en Rockfield
Studio el 24 de agosto de 1975, tras un ensayo de tres semanas en Herefordshire.
Durante el proceso, se usaron otros cuatro estudios adicionales: Roundhouse, SARM,
Scorpion y Wessex. Según los miembros de la banda, Mercury compuso mentalmente la
canción y los dirigió él mismo. Fue el sencillo más caro del mundo y es una de las
grabaciones más elaboradas en toda la historia de la música.
La historia esencial no es el mayor enigma de la
música pop: un hombre le confiesa a su madre que mató a alguien; en el juicio,
usa su pobreza como excusa, en vano, y termina resignado a su destino
La canción consta de seis secciones: introducción, balada,
solo de guitarra, ópera, rock y coda o final. Este formato, con cambios abruptos
de estilo, tonalidad y tempo es inusual en la música rock.
Las interpretaciones de la letra del tema han ocupado durante años a los aficionados a la banda.
Hay quien cree que Freddie Mercury salió del
armario ante sus millones de fans con la canción. Entre ellos Tim Rice, que trabajó con el líder de Queen
en su álbum en solitario Barcelona y la periodista Lesley-Ann Jones, autora de
la biografía de Freddie Mercury, quien también ha defendido siempre esta
interpretación. Según el Daily Mail, la última pareja de Freddie Mercury, Jim
Hutton (que murió en 2010) también habría confirmado esta teoría en persona a
la periodista.
Mercury se negó a explicar su composición, diciendo
sólo que trataba sobre relaciones. Pese a todo, Queen no reveló nunca el verdadero
significado de la canción. Tras el lanzamiento del sencillo, el cantante declaró:
"Es una de esas canciones que tienen un aura de
fantasía alrededor. Pienso que la gente debería simplemente escucharla, pensar en
ella y luego formar su propia opinión acerca de lo que les dice... 'Bohemian Rhapsody'
no salió de la nada. Hice algunas investigaciones, porque está pensada para ser
un modelo de ópera, ¿por qué no?"
En 2004, los Grandes Éxitos de Queen se convirtió en
el primer álbum de rock permitido en Irán.
El casete iba acompañado de un folleto en el que se
insistía que el héroe "mató a un hombre" accidentalmente y que luego le
vendió el alma al diablo. En la noche previa a la ejecución -explicaba el folleto-,
llamó a dios en árabe -"Bismillah"- y gracias a ello recuperó su alma
de las manos de satanás.
Bohemian Rhapsody es el
himno indiscutible de Queen e icono musical de todos los tiempos obteniendo el
título de la mejor canción del siglo XX.
Todavía hoy, 40 años después, no pasa una hora sin que suene en la radio en algún lugar del mundo.